Bronze, Silver y Gold en una pyme: qué merece la pena y qué sobra
El patrón medallion de Fabric está pensado para empresas grandes. En una pyme con tres fuentes y mucho Excel, parte del patrón es imprescindible, parte sobra y hay tres costuras que conviene conocer antes de montarlo.
- Microsoft Fabric
- Arquitectura
- KubiqX Core
La arquitectura medallion de Microsoft Fabric, tres capas Bronze, Silver y Gold sobre Lakehouses y notebooks para ingesta, transformación y modelo, es el patrón de libro. Y el patrón de libro está pensado para empresas que no son una pyme con tres fuentes de datos, un ERP, bastante Excel y un comité de dirección que quiere números que cuadren.
Montado a esa escala, el patrón se divide en tres partes: lo que merece la pena tal cual, lo que sobra desde el primer día y lo que sigue chirriando aunque esté bien hecho.
Lo que merece la pena
- Bronze como seguro barato. Guardar el dato tal cual llega, con fecha de carga y sin tocarlo, cuesta casi nada. Cuando alguien pregunta "¿por qué en marzo salía otra cifra?", la respuesta está en Bronze, no en la memoria de nadie.
- Silver es donde está el trabajo. Tipar, deduplicar, unificar clientes que el ERP llama de tres formas distintas. Es la capa menos vistosa y la que decide si el dashboard es creíble.
- Gold es el modelo semántico, no una tabla más. Hechos, dimensiones y medidas: lo que ve Power BI. Con una Silver bien hecha, Gold queda fina y pequeña, y el informe responde al instante.
- Notebooks en lugar de cajas de arrastrar. Con código se ve qué pasa con cada dato, se versiona y se explica. Quien lo mantenga mañana lee el notebook y lo entiende.
- Un solo sitio para todo. Ingesta, transformación, modelo e informe en la misma plataforma. Menos piezas, menos cosas que se rompen a las tres de la mañana.
Lo que sobra
- Orquestación de gran empresa. Pipelines con dependencias y ventanas de carga como si fuera un banco. Para tres fuentes que cambian una vez al día, un notebook por capa y una programación sencilla bastan y se entienden.
- Streaming "por si acaso". El negocio mira el dato por la mañana. Una carga nocturna bien hecha vale más que un tiempo real que nadie consulta.
- Diez tablas en Silver para tres entidades. Normalizar de más es tan caro de mantener como no normalizar. En una pyme, el modelo tiene que caber en una pizarra.
Las costuras
- El coste de la capacidad. Fabric se paga por capacidad, y en una pyme dimensionarla bien es la diferencia entre que salga a cuenta o no. Hay que medir, pausar cuando no se usa y desconfiar del SKU "recomendado".
- Excel como fuente en Bronze. Funciona, pero cada columna añadida a mano rompe algo. La ingesta desde Excel necesita validaciones que un ERP no exigiría.
- Quién lo mantiene. Un notebook lo mantiene quien sabe leer código. Si en la empresa no hay nadie, el sistema depende de fuera. Por eso un proyecto KubiqX Core se entrega con el modelo, los notebooks y la documentación, y por eso existe Loop como mantenimiento mensual: para que esa dependencia sea una decisión, no una trampa.
La regla
La arquitectura medallion no es cara ni difícil en sí misma. Lo caro es montarla como si la empresa tuviera cien fuentes cuando tiene tres. La regla que sale de la experiencia es empezar por lo mínimo que sea trazable y crecer solo cuando duela.
La pregunta que queda abierta, para cualquiera que tenga Fabric en una empresa que no es grande: cuánto de lo que se montó al principio sigue en uso.